Por Rosalba D’Elia – Nuestra Voz Querétaro

En Colón, la historia y el presente se dieron la mano con fuerza este fin de semana. Al conmemorarse 102 años como Municipio Libre y Soberano, la tierra que alguna vez caminó en silencio se alzó con voz fuerte, reconociendo a sus hijos más ejemplares y abrazando a sus nuevas generaciones que ya dejan huella —a puño limpio, corazón firme y mirada clara—.

La jornada comenzó con una Sesión Solemne cargada de emoción en el Patio Central del Palacio Municipal. El alcalde Gaspar Trueba Moncada entregó la Medalla al Mérito Civil al Sr. Teodoro Reséndiz Rincón, y rindió un Homenaje Póstumo al Pbro. Juan Marcos Granados Álvarez, reconociendo su entrega a la vida cívica, cultural y espiritual del municipio. Frente a autoridades civiles, militares y vecinos de corazón presente, la señora Trini —madre del sacerdote— recibió el reconocimiento con el temple que solo una madre conoce: la que enseña sin palabras y honra con la presencia.

Pero el aniversario no solo fue memoria: también fue futuro. En el Auditorio Municipal, al ritmo de tambores internos y guantes bien puestos, se inauguró el Torneo Nacional de Box “Guerra de Princesas 2025”, un evento que reunió a pugilistas de 12 estados del país. Colón no solo fue sede: fue cuna de campeonas.

Las colonenses Mireya Martínez Pájaro y Jaquelín Basaldúa Estrada, de tan solo 15 y 14 años respectivamente, se coronaron como campeonas nacionales en sus categorías, 51 kg y 48 kg. Lo hicieron no solo con técnica, sino con coraje y una voluntad que desborda los límites del ring.

“Vi una exhibición de box en mi escuela y me enamoré del deporte”, cuenta Mireya, quien desde entonces no ha soltado los guantes. Jaquelín, por su parte, se impuso con inteligencia en los últimos rounds, demostrando que la estrategia también es fuerza. “Fui viendo cuáles golpes entraban y no me detuve”, dice con firmeza.

Gaspar Trueba no escatimó palabras: “Estas chicas han sembrado inspiración en cada mirada que las vio pelear”. Y no se equivoca. Porque en Colón, el futuro ya no es promesa: es presencia, es puño, es paso firme.

Con obras públicas, medallas, sudor y emoción, Colón reafirma que sí: es un municipio que cambia, que honra su raíz y que —como lo dijo su alcalde— protege lo que tiene y construye un mejor presente para su gente.

Y en esa construcción, no hay duda: las princesas también pelean. Y ganan.