
Por Rosalba D’Elia | NVQ
El anuncio no es menor: en 2027 Querétaro volverá a ser el corazón ferroviario del país con la puesta en marcha del tren México–Querétaro, una obra que ya inició y que promete conectar a la entidad no solo con la capital, sino con San Luis Potosí y hasta Nuevo Laredo, en la frontera con Estados Unidos. Un proyecto que recuerda la historia ferroviaria queretana y que ahora se integra al presente con visión de futuro.
Pero la promesa no se queda en vías de acero. La presidenta Claudia Sheinbaum también confirmó la construcción de puentes vehiculares en San Juan del Río, un Bachillerato Tecnológico en El Marqués, un nuevo campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, y la instalación de un Centro LIBRE para las mujeres en cada municipio. Obras que no solo son infraestructura, sino plataformas de movilidad, educación y protección social.
Los números hablan de un impacto directo en la vida de las familias: 25 mil viviendas de Infonavit, 7 mil más de Conavi, y la reestructuración de créditos para más de 140 mil familias, además de los 496 mil queretanos que ya reciben algún Programa para el Bienestar, con una inversión superior a 11 mil 800 millones de pesos en apoyos como la Pensión de Adultos Mayores, Becas Benito Juárez y Jóvenes Construyendo el Futuro.
El gobernador Mauricio Kuri lo dijo sin rodeos: “si a la Presidenta le va bien, a Querétaro y a México les va bien”. La reflexión es clara: detrás de cada número hay un rostro, una historia, una esperanza. Lo importante no será solo cortar listones en 2027, sino garantizar que cada puente, cada vivienda y cada vagón del tren sirva para que las y los queretanos vivan con mayor dignidad, movilidad y oportunidades. Hoy el reto no es soñar con el futuro: es asegurarnos de que ese futuro llegue a tiempo y de verdad nos incluya a todas y todos.

