
Por Rosalba D’Elia | NVQ
La comparecencia del secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, José Pío X Salgado Tovar, ante la LXI Legislatura, dejó un balance cargado de cifras y obras que buscan tocar la vida de miles de queretanos. Desde la construcción de un albergue para mujeres embarazadas y familiares de pacientes del Hospital del Niño y la Mujer, con capacidad para 150 personas, hasta la rehabilitación del Parque Querétaro 2000 y la modernización del hangar de aviación, los proyectos abarcan salud, deporte, cultura, movilidad y justicia.
El rubro penitenciario marcó un parteaguas: la rehabilitación del complejo de San José el Alto y la construcción de un centro infantil y área de atención integral para mujeres privadas de la libertad, dan señales de un esfuerzo por cumplir estándares de la CNDH y humanizar la reinserción social. En materia de movilidad, el puente vehicular Los Benitos promete agilizar el tránsito de 31 mil vehículos diarios, beneficiando a municipios clave de la región.
Las cifras impresionan: 829 nuevas viviendas construidas, más de 960 propiedades regularizadas en Cadereyta y la rehabilitación de 79 km de líneas de agua potable y 102 km de pavimentos en distintas comunidades. Son obras que, en el papel, atacan carencias históricas. Pero la reflexión es inevitable: ¿estas acciones ya se sienten en la vida cotidiana de quienes lidian con el transporte público insuficiente, con calles sin alumbrado o con falta de espacios dignos para vivir?
El reto está en convertir cada kilómetro rehabilitado y cada peso invertido en mejoras palpables para las familias. Porque más allá de la glosa y de las cifras redondas, lo que la gente espera es simple: calles seguras, vivienda digna y un entorno urbano que les devuelva calidad de vida. Es momento de que estas obras no solo se inauguren, sino que realmente transformen.

