
Por Rosalba D’Elia | NVQ
En Nuestra Voz Querétaro conversamos con Marco del Prete, un queretano que ha hecho del servicio público un proyecto de vida. Con 22 años de trayectoria, recuerda que su camino comenzó en el turismo, un sector que —dice— le enseñó la nobleza y pureza del servicio. Esa primera formación marcó su manera de entender la administración pública: cercana, práctica y orientada a resolver.
Para Marco, el trabajo no sucede detrás de un escritorio. Se construye en la calle, escuchando a la gente y encontrando soluciones incluso cuando el camino no está trazado. Bajo esa convicción, ha crecido paso a paso dentro del servicio público, manteniendo como eje las causas ciudadanas, el fortalecimiento económico de las familias y el impulso a quienes emprenden, no solo a las grandes industrias.
Asegura que su apuesta desde la Secretaría de Desarrollo Sustentable ha sido equilibrar el crecimiento económico con el bienestar social, acompañando a pequeños negocios, fomentando empleos y cuidando el desarrollo ordenado que distingue a Querétaro. Y aunque reconoce tropiezos, afirma que su forma de avanzar siempre ha sido desde el “cómo sí”, procurando nunca mezclar problemas personales con su labor pública.
Se define como un hombre disciplinado, perfeccionista y en constante búsqueda de mejora. Atribuye parte de su estabilidad a su esposa, Luisa, con quien —dice— ha logrado construir un equipo honesto y sólido. Con una larga trayectoria dentro del PAN, insiste en que hoy no es tiempo de aspiraciones políticas, sino de trabajar por un estado que considera el mejor del país y que, más que áreas de oportunidad, enfrenta retos que deben asumirse con responsabilidad.
Detrás de cada política pública hay personas, y detrás de Marco del Prete hay constancia, disciplina y la convicción de servir con propósito. Su visión refleja que el desarrollo no solo se mide en cifras, sino en el impacto que deja en la vida de la gente. Y si algo queda claro después de escucharlo, es que Querétaro avanza cuando quienes lo sirven lo hacen con coherencia, calle y corazón.

