
Cuando una obra pública se entrega, no solo cambian calles: cambian rutinas, se acortan trayectos y se abren oportunidades. Y eso fue justamente lo que ocurrió en El Paraíso y Guadalupe La Venta, donde el presidente municipal de El Marqués, Rodrigo Monsalvo Castelán, encabezó la entrega de dos obras de urbanización que representan más de 14 millones de pesos invertidos en mejorar la vida de casi mil 100 habitantes. Obras que no brillan por la foto, sino por el impacto en las familias que las caminan, las viven y las necesitan.
En El Paraíso, la transformación fue profunda: guarniciones nuevas, banquetas dignas, pavimento con concreto estampado y empedrado, además de la instalación de tuberías de agua potable y drenaje sanitario que garantizan servicios básicos sin fugas, sin riesgos y sin improvisaciones. Una obra que beneficia a 156 personas y que devuelve lo fundamental: movilidad segura, infraestructura ordenada y una calle que ya no se siente olvidada.
En Guadalupe La Venta, la historia va por la misma ruta. La urbanización de la calle Corregidora —una vialidad clave para su gente— trajo pavimento nuevo, empedrado reforzado y topes que ordenan el tránsito. Aquí, la inversión supera los ocho millones de pesos y toca la vida diaria de 937 habitantes que hoy tienen un camino más seguro, más transitable y más digno. Y no se queda ahí: Monsalvo anunció que en 2025–2026 iniciará la intervención de la calle Amealco, confirmando que la apuesta por infraestructura es un compromiso continuo, no un evento aislado.
Estas obras forman parte del programa permanente de urbanización del municipio, un esfuerzo que busca equilibrar el desarrollo, cerrar brechas y garantizar que las comunidades marquesinas reciban infraestructura que transforme su calidad de vida. Porque cuando el recurso se usa donde más hace falta, la política deja de ser discurso y se vuelve servicio.

