
Por Rosalba D’Elia | NVQ
Mañana se presenta en la conferencia matutina del gobierno federal el proyecto del Tren México-Querétaro, una obra que promete reconectar a Querétaro con la capital del país bajo nuevo esquema de transporte de pasajeros. El anuncio sostiene que la vía enlazará la estación Buenavista en la Ciudad de México con la capital queretana -una ruta de aproximadamente 225- 226 km. 
El recorrido prevé al menos tres estaciones importantes: Buenavista (CDMX), San Juan del Río y Santiago de Querétaro como destino final.  Según cifras oficiales, la liberación del derecho de vía ya reporta un avance del 70 % en el tramo CDMX-Querétaro. 
La obra, cuyo arranque formal se dio en abril de 2025, forma parte de un plan nacional de trenes de pasajeros, priorizando rutas con alta demanda.  Aunque inicialmente se estimó su costo en unos 75 mil millones de pesos, recientes revisiones elevaron la cifra hasta aproximadamente 222 mil 852 millones de pesos. 
Para Querétaro, este proyecto representa más que un nuevo medio de transporte: podría ser un catalizador para rearticular la vocación de la entidad como eje ferroviario de pasajeros, con implicaciones en desarrollo urbano, movilidad, conectividad e incluso la recuperación de tiempos de traslado. 
Sin embargo, la expectativa convive con la cautela de colectivos de movilidad sostenible y ciudadanos alertando que aún no se ha dado a conocer un plan urbano integral de conexión que garantice que el tren no genere problemas de seguridad vial, accesibilidad o uso del suelo. 
En su presentación de mañana, tocará escuchar detalles clave: estaciones definitivas en Querétaro, cómo se integrará el proyecto a la movilidad local, plazos reales, costos finales y qué tanto responderá a las demandas de infraestructura, sostenibilidad y derecho a la ciudad de quienes viven en la capital y municipios conurbados. Querétaro, vigilante, pone el entusiasmo, pero también la lupa.

