Tras la audiencia pública, la movilidad activa dejó de ser un reclamo aislado y se convirtió en una hoja de ruta. En entrevista, Mar Covarrubias, de Pedalenada —la llamada alcaldesa de la bicicleta— explicó que hubo tres campos claros de respuesta por parte de la autoridad: obras, reglas y coordinación. Dos obras públicas que favorecerán la movilidad fueron confirmadas, aunque con un matiz incómodo: ya deberían haber estado contempladas en el plan anual desde el año pasado y no se ejecutaron.

El segundo frente es institucional. Se integrará un Comité de Seguridad Vial y Movilidad Activa y se reformará el reglamento de movilidad y tránsito. Además, se creará el Reglamento de Diseño Vial y Urbano, con lo que Querétaro comenzaría a subsanar el rezago que tenía en la armonización con la Ley Federal de Movilidad. No es menor: sin reglas claras, la calle sigue siendo tierra de nadie.

A esto se suma una campaña de socialización y educación vial. Covarrubias subrayó que muchos conflictos parten del desconocimiento: la prohibición de la vuelta continua a la derecha, el derecho de las bicicletas a circular al centro del carril de baja velocidad cuando no hay ciclovía, entre otros puntos que hoy no se respetan porque no se conocen.

Sobre el tren México–Querétaro, el mensaje fue directo: aunque la obra es federal, la garantía de movilidad es responsabilidad municipal. Reconoce el trabajo de AMEQ en coordinación con el municipio, pero insiste en que tanto los proyectos locales como las estaciones —incluso las que se discuten con Sedena— deben diseñarse sin poner al vehículo particular en el centro. La ciudad que viene se juega en cómo se mueve.