
Mientras las autoridades hablan de bienestar animal, una denuncia ciudadana pone sobre la mesa una realidad incómoda: la presunta venta y resguardo de especies que podrían estar protegidas por la ley, a plena vista de todos, en una de las zonas más transitadas de la capital queretana.
De acuerdo con videos y fotografías enviados a Nuestra Voz Querétaro, en las inmediaciones del Mercado Escobedo, sobre la calle Vicente Guerrero Sur, a la altura de Ignacio Allende, se comercializan presuntamente iguanas, tortugas, camaleones, ajolotes y otras especies cuya posesión, comercialización o traslado puede estar regulada por la legislación ambiental mexicana.
La denuncia señala además que frente al punto de venta existe un local donde los animales serían resguardados.
Lo más delicado no es únicamente la posible venta irregular. La persona denunciante asegura haber reportado los hechos ante las instancias de bienestar animal sin obtener respuesta. Si esto es cierto, la discusión cambia por completo: ya no se trata solo de lo que ocurre en la vía pública, sino de la capacidad institucional para atender denuncias ciudadanas cuando involucran seres vivos que no pueden defenderse por sí mismos.
México enfrenta desde hace años un problema serio de tráfico ilegal de fauna silvestre. Tortugas, reptiles, anfibios y aves forman parte de un mercado clandestino que genera millones de pesos y afecta ecosistemas completos. Por eso resulta indispensable que las autoridades competentes aclaren si cuentan con permisos, inspecciones o procedimientos en curso sobre este caso. La ciudadanía ya hizo su parte al denunciar. Ahora corresponde a la autoridad responder con hechos.
Porque si la venta es legal, debe transparentarse. Y si no lo es, cada día de omisión representa un riesgo para los animales, para el medio ambiente y para la credibilidad de las instituciones encargadas de protegerlos.

