
Hay canciones que no se quedan en un escenario. Se meten en la memoria, aparecen en una reunión, en una serenata, en un recuerdo de familia y, cuando vuelven a sonar, algo se mueve por dentro. Eso ocurrió en Querétaro con el Homenaje Sinfónico a Juan Gabriel, una noche en la que la música del Divo de Juárez se convirtió en celebración, nostalgia y emoción compartida.
La Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro reunió en el escenario a más de 100 artistas para darle una nueva dimensión a canciones que ya forman parte de la memoria musical de México. La soprano Carmen Ferrá, el tenor Carlos Alberto Vázquez, el Coro Filarmónico de Querétaro y el Mariachi Universitario Real de Santiago de la UAQ se encontraron para hacer dialogar la música sinfónica con el mariachi y las voces. La dirección musical estuvo a cargo de Raúl García y el concierto contó con el respaldo del Museo Juan Gabriel de Ciudad Juárez.
Y entonces pasó lo que suele pasar con las canciones de Juan Gabriel: el público dejó de ser solamente espectador. Hubo recuerdos, emoción, baile, sorpresa y, sobre todo, muchas ganas de cantar. Temas como Amor eterno, Costumbres, Se me olvidó otra vez y Hasta que te conocí volvieron a demostrar por qué la música de Alberto Aguilera Valadez ha logrado atravesar generaciones y fronteras.
La noche dejó algo más que un homenaje. Recordó que la música también es una forma de encontrarnos con quienes fuimos, con quienes ya no están y con quienes seguimos compartiendo la vida. En Querétaro, Juan Gabriel no solo fue interpretado: fue recordado, cantado y celebrado por un público que volvió a hacer suyas sus canciones.

