
La visita de Claudia Sheinbaum a Querétaro dejó una escena que rápidamente se convirtió en pleito de versiones: fotografías de sillas retiradas, señalamientos de baja convocatoria y, del otro lado, la explicación de Morena de que las imágenes circularon antes de que comenzara el evento. Lo que sí está documentado es que hubo retiro de mobiliario y que no existe, hasta ahora, una cifra oficial que permita afirmar que fueron 1,500 sillas. Algunos medios hablaron de esa cantidad; otros reportaron una asistencia cercana a 5 mil personas, mientras autoridades estatales llegaron a hablar de un recinto lleno.
Pero hay otro dato que ayuda a entender las imágenes. De acuerdo con reportes sobre la jornada, una parte de los asistentes permaneció afuera para recibir a la Presidenta y formó una valla a su paso; posteriormente ingresaron al Centro de Congresos, lo que habría modificado la distribución inicial de las sillas. Es decir: una fotografía de sillas vacías, tomada en determinado momento, no basta por sí sola para establecer cuál fue la asistencia total del evento. Pero tampoco existe evidencia pública suficiente para convertir la versión contraria —que todas esas sillas estaban ocupadas después— en un dato comprobado. La discusión, por ahora, sigue siendo de versiones y no de cifras oficiales.
La visita también tuvo una dimensión política inevitable. Sheinbaum llegó a Querétaro como parte de su gira nacional de rendición de cuentas por su Segundo Informe de Gobierno. Mauricio Kuri recibió a la Presidenta y ambos destacaron la coordinación entre los gobiernos federal y estatal. Previamente, Kuri había dicho que se analizaba si participaría en el acto público y que la logística todavía estaba en definición.
Y aquí aparece Santiago Nieto. El recién designado coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Transformación acudió al evento acompañado de simpatizantes que llevaban pancartas y elementos alusivos a su figura. Incluso hubo personas que le gritaban a coro:,“¡coordinador, coordinador!”. Nieto aseguró después que acudió como ciudadano, que no estaba en el templete y negó que estuviera violando la legislación electoral.
Por eso, su ubicación dentro del recinto también puede leerse desde la lógica de la prudencia política. Lo que sí puede observarse es que, en un evento presidencial presentado como rendición de cuentas y no como acto electoral, poner al coordinador estatal de Morena en primera línea podía alimentar precisamente la interpretación que su propio equipo buscaba evitar: que el escenario presidencial se utilizara como plataforma para una figura que ya es parte de la contienda política rumbo a 2027. La Jornada documentó que Nieto estaba entre el público y que él mismo argumentó que su presencia en una quinta silla buscaba mantenerse fuera del templete y del uso de recursos públicos con fines electorales.
La ironía es que, aunque se intentara separar el informe presidencial de la disputa electoral queretana, la política local terminó metiéndose por la puerta grande. La propia designación de Nieto como coordinador estatal de Morena rumbo al proceso de 2027 ya lo colocó en el centro de la conversación sucesoria. Y la presencia de sus simpatizantes, con pancartas y consignas, volvió prácticamente imposible que su participación pasara inadvertida.
Mientras tanto, la Presidenta aprovechó su visita para hablar de programas sociales, infraestructura y proyectos para Querétaro, entre ellos el Tren México-Querétaro, cuya entrada en operación planteó para 2027. También se refirió a obras carreteras y a la coordinación con el estado.
Así que quizá la pregunta interesante no sea cuántas sillas se quitaron. La pregunta es qué quiso comunicar Morena con la organización del evento y qué…

