¿De qué sirve hablar de resiliencia climática si las comunidades no tienen información suficiente para identificar sus riesgos y participar en las soluciones? Esa es una de las preguntas que busca responder Netas Ciudadanas, organización que forma parte de la séptima cohorte del Climate Democracy Accelerator, un programa internacional de People Powered que durante seis meses acompañará su trabajo para impulsar la participación ciudadana frente a la crisis climática en Querétaro.

La apuesta va más allá de hablar de calentamiento global o promover acciones individuales. Netas Ciudadanas trabaja con herramientas de mapeo abierto como OpenStreetMap, ortofotos e información comunitaria para identificar flujos de agua, zonas críticas e infraestructura verde que, según la organización, no aparece actualmente en los mapas oficiales. ¿Para qué sirve esto? Para generar evidencia sobre lo que ocurre en el territorio y ayudar a que las decisiones sobre prevención de riesgos y adaptación climática respondan a las necesidades reales de las comunidades.

El siguiente paso es conectar esa información con la deliberación ciudadana y el presupuesto participativo. En términos sencillos: que las personas no solamente identifiquen dónde están los problemas, sino que también puedan discutir qué soluciones necesitan, participar en su diseño y encontrar una ruta para que se financien con recursos públicos. Entre las alternativas están las soluciones basadas en la naturaleza, como la recuperación de espacios verdes y otras intervenciones que pueden contribuir a manejar el agua y reducir la vulnerabilidad ante ciertos riesgos climáticos, dependiendo de las condiciones de cada lugar.

El desafío será convertir los mapas y las propuestas en decisiones concretas. Participar en un programa internacional abre una oportunidad de aprendizaje, pero el impacto dependerá de que la información se traduzca en proyectos viables, colaboración con las autoridades, presupuesto y seguimiento. Porque la resiliencia climática no se construye únicamente desde los escritorios de gobierno ni con discursos ambientales: también requiere escuchar a quienes conocen el territorio porque viven en él. La ciudadanía no debería ser convocada solamente después de una inundación o cuando aparece el problema; debe tener herramientas para ayudar a anticiparlo y participar en las decisiones que transforman su comunidad.