La encuesta de El Universal coloca a Felipe Macías con 37.2% frente a 22.4% de Santiago Nieto en un escenario de candidaturas. Sin embargo, medir a Morena por separado y no considerar el peso potencial del PT y el Partido Verde deja fuera una variable relevante de la competencia. Mientras tanto, en el PAN, la disputa por la candidatura sigue abierta.

Las encuestas rumbo a 2027 comienzan a ocupar espacios en la conversación política de Querétaro, pero hay que leerlas con cuidado. Una cosa es lo que muestran los números y otra, muy distinta, lo que algunos pretenden anticipar a partir de ellos.

La medición publicada por El Universal presenta dos fotografías: la preferencia por partido y un escenario de posibles candidaturas a la gubernatura.

En la primera, el PAN registra 34.8% y Morena 26.5%. En la segunda, Felipe Fernando Macías Olvera, alcalde de Querétaro, obtiene 37.2%, frente a 22.4% de Santiago Nieto.

La diferencia entre ambos perfiles es de 14.8 puntos porcentuales. Es una ventaja que debe reconocerse, pero también ponerse en contexto: estamos ante una medición anticipada, no ante el resultado de una elección.

Y hay elementos que merecen una lectura más completa.

Primero, los partidos no necesariamente competirán solos.

En la gráfica de preferencias partidistas, el Partido Verde registra 1.5% y el Partido del Trabajo, 1.1%. Si Morena construye una candidatura común con ambos partidos, como ha ocurrido en otros procesos electorales, el escenario tendría que analizarse considerando esa posibilidad.

Una suma aritmética de los porcentajes publicados daría 29.1% para Morena, Verde y PT, frente a 34.8% del PAN. Pero cuidado: esa operación no equivale a una estimación real del voto de una alianza. Para conocer su competitividad sería necesario medir directamente el escenario conjunto, porque no todos los votantes de los partidos aliados necesariamente se transfieren a una candidatura común.

La diferencia importa. Medir a Morena por separado no es lo mismo que medir a una eventual coalición.

Segundo, Felipe Macías no es un aspirante más. Es el alcalde de la capital.

Gobernar el municipio más poblado y políticamente relevante del estado le da una plataforma de exposición pública que otros perfiles no tienen en las mismas condiciones. Su administración genera noticias, decisiones, controversias y presencia cotidiana en la agenda queretana.

Eso no invalida sus números ni le resta mérito a su posicionamiento. Pero sí obliga a reconocer que el cargo que ocupa es una variable importante al interpretar su nivel de conocimiento y su ventaja en una encuesta.

Además, entre la fotografía de hoy y la jornada electoral todavía pueden cambiar las preferencias, las alianzas, las candidaturas y las circunstancias políticas. Una ventaja actual no es una gubernatura ganada.

Tercero, el PAN tiene una ventaja partidista, pero todavía debe resolver quién será su candidato.

Y aquí aparece una pregunta que merece más atención: ¿qué tanto contribuye la publicación constante de encuestas a esclarecer la competencia y qué tanto alimenta la disputa interna?

Acción Nacional enfrenta el desafío de procesar sus aspiraciones, medir a sus perfiles y construir una definición que evite que la competencia interna termine desgastando al propio partido.

Cuando los nombres, las mediciones y las especulaciones ocupan el lugar de una definición política, las encuestas pueden convertirse en herramientas de presión entre grupos, en argumentos para posicionar aspirantes o en munición para las disputas internas.

El problema no es publicar encuestas. La ciudadanía tiene derecho a conocerlas. El problema es presentarlas para simular veredictos definitivos, omitir sus límites o utilizarlas para dar po…