En el Semáforo de Obras, Nuestra Voz Querétaro cuestiona la falta de información puntual sobre el gasto público y revisa la rehabilitación de los baños de la zona olímpica del Parque Bicentenario.

Más de 3 mil millones de pesos destinados a obra pública durante dos años de administración y una pregunta que sigue sin respuesta puntual: ¿dónde está el detalle de lo programado, lo ejecutado y lo que realmente se entrega a la ciudadanía?

Cuestionado sobre las diferencias entre la planeación y la ejecución de las obras municipales, el alcalde de Querétaro, Felifer Macías, respondió que algunos proyectos están concluidos, otros en proceso y otros deben iniciar posteriormente debido a las reglas de operación y al origen de los recursos.

“Cada obra, según también el recurso de financiamiento sea estatal, municipal, o federal, tiene sus cuestiones administrativas”, señaló el presidente municipal, quien indicó que pediría a Ángel Herrera, secretario de Obras Públicas ofrecer mayores detalles.

Sin embargo, la explicación se quedó en los procedimientos generales. No detalló cuáles obras presentan diferencias, qué montos están involucrados ni cómo se justifican los cambios entre lo programado y lo ejecutado.

Las reglas de operación y los mecanismos de financiamiento pueden explicar por qué una obra comienza en determinada fecha. Pero para conocer el destino del dinero público se requiere información específica: proyectos, contratos, montos, plazos, avances físicos y financieros, así como las razones documentadas de cualquier modificación.

Y mientras sigue pendiente esa explicación general, el Semáforo de Obras de Nuestra Voz Querétaro revisa proyectos concretos.

Uno de ellos es la rehabilitación de los baños de la zona olímpica del Parque Bicentenario, con una inversión cercana a los 3 mdp.

La obra está en ejecución, pero la información disponible para este seguimiento no permite detallar con precisión qué trabajos contempla el proyecto, cuántos sanitarios serán intervenidos, qué materiales se utilizarán ni cómo se integra el costo total.

La cifra, por sí sola, no demuestra que exista un sobrecosto. Para determinar si el precio está justificado es necesario conocer el expediente técnico, el catálogo de conceptos, los precios unitarios, el contrato y los trabajos efectivamente realizados.

Precisamente por eso, la pregunta es pertinente: ¿qué recibirá la ciudadanía a cambio de casi 3 millones de pesos?

La transparencia no puede quedarse en explicaciones generales

La falta de detalle sobre esta obra refleja el tipo de información que hace falta para evaluar el gasto público: no basta con conocer el presupuesto o escuchar que existen trámites distintos según el origen de los recursos.

La ciudadanía necesita identificar cada proyecto, conocer sus costos y verificar si lo ejecutado corresponde a lo contratado.

En el caso de los baños del Parque Bicentenario, Nuestra Voz Querétaro mantiene el semáforo en amarillo, en ejecución, con el costo y el alcance de los trabajos como aspectos pendientes de documentar en este seguimiento.

La revisión continuará sobre obra por obra, con preguntas concretas y sin anticipar conclusiones que los documentos todavía no permitan sostener.

Porque si el gobierno habla de miles de millones de pesos en inversión pública, también debe poder explicar, con información verificable, en qué se gasta cada peso.