
Querétaro presume una fórmula clara: más operatividad, menos delitos. El gobernador Mauricio Kuri presentó los resultados del primer trimestre de 2026 asegurando que la estrategia de seguridad está funcionando, con reducciones importantes en delitos como el robo a casa habitación —que cayó 60 por ciento— y una baja en homicidios, incluso con una población que ha crecido en más de medio millón de personas.
Los números respaldan el discurso. Más de dos mil 700 detenidos, más de 16 mil personas remitidas a juzgados cívicos, 763 vehículos recuperados, 124 armas aseguradas y cerca de 33 kilos de droga decomisados. A esto se suman más de dos mil 500 cateos ejecutados y una coordinación que, según autoridades, ha permitido incluso alcanzar cifras operativas que antes se lograban en todo un año.
Sin embargo, el enfoque abre una conversación inevitable: ¿más operativos significan necesariamente más seguridad sostenida? El gobierno apuesta por inteligencia, coordinación y despliegue territorial como pilares de su estrategia. Los resultados están sobre la mesa, pero el reto de fondo sigue siendo mantener esa tendencia en un contexto nacional complejo, donde la seguridad no solo se mide en cifras, sino en la percepción cotidiana de la ciudadanía.

