
Hay una buena noticia en los datos del INEGI. Y hay otra que obliga a no echar las campanas al vuelo.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, publicada este 10 de septiembre por el INEGI, muestra que Querétaro redujo su tasa de víctimas de delito: pasó de 28 mil 790 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2024 a 25 mil 944 en 2025, una disminución cercana al 10 por ciento.
Es un dato relevante. Pero la historia no termina ahí.
Cuando la pregunta cambia de “¿fuiste víctima de un delito?” a “¿te sientes seguro?”, aparece otra fotografía.
Entre febrero y abril de 2026, 44.6% de la población adulta de Querétaro consideró inseguro vivir en la entidad debido a la delincuencia. Es una cifra considerablemente menor al 74% nacional, y coloca a Querétaro entre los estados con menor percepción de inseguridad: sólo Coahuila, Yucatán y Aguascalientes registraron porcentajes inferiores.
Pero cuidado: 44.6% no es una cifra para presumir como si fuera cero.
Y hay otra diferencia que vale la pena explicar: la ENVIPE mide victimización de 2025, mientras que la percepción de seguridad corresponde a 2026. Es decir, no estamos comparando exactamente el mismo periodo.
Además, la encuesta deja ver uno de los grandes problemas del sistema de justicia mexicano: la cifra oculta.
Entre las principales razones para no denunciar aparecen la pérdida de tiempo, con 35.8%, considerar que el delito fue de poca importancia, con 14.5%, y la desconfianza en la autoridad, con 13%.
Y aquí está quizá la parte más incómoda.
Que haya menos víctimas estimadas no significa automáticamente que tengamos menos delitos de los que creemos.Una parte de lo que sucede nunca llega a una carpeta de investigación.
Por eso la ENVIPE es importante: no solamente pregunta por delitos; también mide qué tan segura se siente la población, por qué no denuncia y cómo evalúa a las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia. El INEGI levantó la edición 2026 en 102 mil 032 viviendas, con un diseño probabilístico, trietápico, estratificado y por conglomerados.
En otras palabras: Querétaro tiene datos que permiten hablar de una mejora en victimización y, al mismo tiempo, tiene una tarea pendiente en percepción, denuncia y confianza institucional.
Porque la seguridad no se construye solamente con estadísticas de delitos.
También se construye cuando una persona puede regresar a casa sin miedo, caminar por su colonia sin sentirse vulnerable y, si algo le ocurre, confía en que denunciar sirve para algo.
Y ahí está el verdadero reto: que la reducción de la victimización termine convirtiéndose también en algo que los ciudadanos sientan en la calle.
Porque en seguridad, un número puede decir que estamos mejor. Pero la ciudadanía tiene la última palabra cuando responde si realmente se siente seguro
