En un mundo que muchas veces ignora a quienes no tienen voz, hoy Colón da un paso valiente, necesario y profundamente humano. Con la colocación de la primera piedra del Centro de Bienestar Animal, el municipio no solo arranca una obra: abre el corazón de una comunidad que decidió cuidar también a sus animales.

El presidente municipal, Gaspar Trueba, lo dijo con claridad: “Aquí no habrá indiferencia. Aquí habrá manos que curan, voces que educan y corazones dispuestos a abrazar”. Y con eso lo dijo todo. Porque sí, construir un centro veterinario con inversión pública es importante, pero hacerlo en alianza con activistas, rescatistas y asociaciones civiles, lo vuelve trascendental.

Este espacio —que contará con atención médica, refugio, sensibilización y amor para animales en situación de vulnerabilidad— es mucho más que ladrillos y presupuesto. Es el símbolo de un gobierno que escucha, de una ciudadanía que no se rinde y de una política pública que por fin se alinea con el respeto por la vida, toda la vida.

💡 Que sea Colón el primero en su historia en dar este paso, y que sea con el respaldo de quienes han dedicado años a rescatar perritos y gatitos desde el corazón y no desde el cargo, nos da esperanza de que sí se puede gobernar con compasión. Que cuidar el entorno, también es cuidar la vida. Y que cuando se suman voluntades, hasta la ternura puede convertirse en política pública.