
El gobernador Mauricio Kuri González lamentó que el tema del agua y, en particular, el proyecto de El Batán, se haya convertido en un pleito político. La declaración llega después de que legisladores de Morena anunciaran que votarán en contra de su aprobación en el Congreso local, argumentando inconsistencias en la propuesta.
Kuri asegura que hubo tiempo y espacios para escuchar los detalles del proyecto, incluso con la presencia de la Secretaría de Hacienda, pero que los diputados morenistas no acudieron a esas reuniones. Aun así, afirmó que está en su derecho de mantener el voto en contra y que no piensa modificar el plan para alcanzar un consenso con la oposición.
Más allá del cruce de declaraciones, el punto central es que hablamos de agua —no de ideologías—, un recurso que no entiende de partidos ni colores, pero que sí se ve afectado por las decisiones (o indecisiones) políticas. Mientras las bancadas miden fuerza, la ciudadanía sigue preguntándose si este proyecto realmente resolverá la escasez y garantizará acceso equitativo.
El agua no debería ser rehén del ajedrez político. En Querétaro, la prioridad tendría que ser asegurar su futuro antes de que la sequía y la falta de acuerdos nos dejen sin la partida y sin la jugada.

