En Amealco, cuando las autoridades auxiliares se sientan a la mesa, no solo se habla de papeleo: se habla de la vida cotidiana, de lo que urge y de lo que duele. En la quinta reunión de esta administración entre delegados, subdelegados y autoridades municipales y estatales, la agenda tocó fibras sensibles: la tala clandestina de árboles, la prevención ante la temporada de lluvias, el alto nivel de los cuerpos de agua… y la violencia hacia las mujeres.

En un municipio donde la riqueza natural es orgullo y sustento, la tala ilegal amenaza no solo el paisaje, sino el equilibrio ecológico y la seguridad de las comunidades. A esto se suma la preocupación por los embalses y presas que hoy están casi al 100% de su capacidad: una bendición para el campo, pero un riesgo si las lluvias se intensifican. Las autoridades acordaron fortalecer acciones preventivas, desde monitoreo constante hasta planes de evacuación en caso de emergencia.

Sin embargo, el punto más sensible de la reunión fue la violencia contra las mujeres. Delegados y subdelegados coincidieron en que la prevención y atención no pueden esperar y solicitaron reforzar la presencia de programas de protección, así como canales directos de denuncia en cada comunidad. “No es un tema de estadísticas, es un tema de vidas”, resumió una de las autoridades auxiliares presentes.

El alcalde Óscar Pérez escuchó cada petición, invitación y reclamo, comprometiéndose a dar seguimiento a los acuerdos. En estas reuniones, más que protocolos, se busca que la voz de las comunidades se escuche sin filtro. Porque en Amealco, los problemas no se maquillan: se ponen sobre la mesa y se enfrentan de frente.