Por Rosalba D’Elia | NVQ

Amealco no puede esperar más. El municipio ocupa el séptimo lugar nacional en carpetas de investigación por feminicidio, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Los números hablan solos: la violencia de género en esta región se ha convertido en la principal alerta, y hasta el propio director de Seguridad Pública local ha reconocido que es el delito más recurrente, frente al cual tienen poca capacidad de respuesta.

Ante este escenario, la diputada de Morena María Eugenia Margarito Vázquez abrió la posibilidad de impulsar la creación de una Secretaría de la Mujer en Amealco, una dependencia que brinde acompañamiento, genere medidas de seguridad reales y respalde a las mujeres que rompen el silencio y denuncian a sus agresores. Hoy, muchas de ellas se enfrentan al abandono institucional después de levantar la voz.

El debate no es menor. Mientras el alcalde atribuye la situación al alcoholismo, activistas, legisladoras y especialistas coinciden en que el problema es mucho más profundo: nace desde la educación, la desigualdad estructural y la ausencia de políticas públicas preventivas. Una Secretaría de la Mujer podría ser la primera línea de defensa y prevención en un municipio donde las mujeres enfrentan no solo violencia en casa, sino el riesgo latente de perder la vida.

En paralelo, el Congreso estatal avanza con reformas en materia de igualdad sustantiva y una vida libre de violencia. La Comisión de Igualdad de Género aprobó recientemente dictámenes que buscan erradicar la brecha salarial, garantizar la participación equitativa y robustecer el marco jurídico contra la violencia. Son avances importantes, sí, pero insuficientes si en los municipios más golpeados la respuesta institucional sigue siendo lenta o limitada.

La pregunta queda abierta: ¿cuántas vidas más deben perderse para que la urgencia se transforme en acciones concretas? La creación de una Secretaría de la Mujer en Amealco no debería ser una opción en análisis, sino una medida inmediata frente a una crisis que ya no admite espera.