Por Rosalba D’Elia | NVQ

Han querido enterrarlo una y otra vez. Lo han señalado, desprestigiado y hasta dado por muerto. Pero el PRI sigue vivo. En entrevista exclusiva con Nuestra Voz Querétaro, la dirigente estatal y diputada federal, Abigail Arredondo asegura que el partido atraviesa un proceso de limpieza, renovación y reorganización y no requieren aspavientos.

Desde 2018, el Revolucionario Institucional ha tenido que tomar decisiones incómodas: aceptar fracturas internas, perder cuadros históricos y reconocer errores. Sin embargo, la más reciente validación del INE confirma 11,400 afiliados vigentes en Querétaro.

La también diputada federal sostiene que el nuevo PRI busca abrirse a una militancia distinta, con nuevas caras y una narrativa más cercana a la gente.

Frente a la crisis de credibilidad que viven los partidos, la dirigente asegura que el reto no es solo político, sino emocional. “México vota con el corazón y también desde la frustración”, afirma. Para ella, el desafío es reconciliar a la ciudadanía con la política, dejar de esperar “a un mesías” y asumir la responsabilidad desde cada trinchera: como padres, madres, periodistas o ciudadanos.

La dirigente priista reconoce que la oposición está obligada a sumar esfuerzos si quiere detener la polarización. “Unidad o resignación”, dice. Y sentencia: el PRI no está muerto, está aprendiendo, limpiándose y volviendo a la calle. Tal vez no con los mismos nombres, pero sí con las mismas ganas de volver a gobernar.