Después de semanas de insistencia, los colectivos de movilidad finalmente fueron escuchados. El presidente municipal de Querétaro, Felipe Fernando Macías Olvera, confirmó la recepción formal de firmas ciudadanas para solicitar una audiencia pública ante el Ayuntamiento. La petición, respaldada por cientos de queretanos, busca colocar sobre la mesa lo que por años se ha postergado: una movilidad más humana, incluyente y sostenible.

El alcalde aseguró que el municipio está listo para entablar el diálogo:

“Estamos satisfechos, emocionados, listos para estos meses de trabajo con los colectivos de movilidad y ciclismo; queremos llegar a algo concreto”, expresó.

Y ahí está el punto clave: “algo concreto”. Porque las ciclovías, los cruces seguros y los proyectos de movilidad no pueden seguir siendo maquetas, renders o anuncios en conferencia. Los colectivos han señalado con razón que las obras aprobadas en el plan anual avanzan con lentitud. Entre ellas, el cruce seguro de Pasteur con Zaragoza, la intervención en Los Arcos y los trabajos en Álamos, que —según el edil— arrancarán en los próximos días.

Además, los ciudadanos han propuesto revisar la ruta de la vía recreativa, con la idea de llevarla nuevamente a Constituyentes o a avenidas más amplias como Zaragoza o Universidad. Esa solicitud no es menor: toca el corazón del espacio público, la convivencia y el derecho a movernos sin miedo.

La administración municipal promete disposición, diálogo y actualización de cronogramas. Pero en Querétaro, las promesas ya no bastan. Lo que se necesita es ritmo, coherencia y voluntad política para construir una ciudad donde la bicicleta, el peatón y el transporte público tengan prioridad.

La movilidad no debería ser una lucha, sino un derecho. Y esta vez, la historia parece moverse… aunque todavía a pedales.