
En medio de la resiliencia que dejó la reciente contingencia por lluvias, Querétaro abrió sus puertas a la edición número 28 del Festival de la Huasteca, un encuentro cultural que este año encuentra en la Sierra Gorda un nuevo centro de identidad y orgullo. El gobernador Mauricio Kuri encabezó la inauguración del festival en Jalpan de Serra, asegurando que hoy Querétaro es el corazón de la Huasteca porque su gente sostiene, preserva y celebra las tradiciones que mantienen vivo a un México que no se rinde.
Kuri reconoció que este festival llega en un momento simbólico para la Sierra: una región que, pese a las afectaciones recientes, está de pie gracias al trabajo de todas y todos. Destacó que esta edición no solo comparte música, gastronomía, rituales y memoria colectiva, sino que fortalece raíces que unen a los estados de Puebla, San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas y Veracruz con Querétaro, consolidando una región que conserva su esencia a través de quienes narran, cantan, cocinan y enseñan.
Autoridades culturales enfatizaron que el festival actúa como un detonador que asegura que las nuevas generaciones sigan cargando la herencia huasteca. Coordinadores de la región destacaron que preservar las lenguas, los rituales, las artesanías y las expresiones comunitarias no es un acto de nostalgia, sino un ejercicio de futuro: lo que no se vive se olvida, y lo que no se transmite desaparece.
El presidente municipal de Jalpan recordó que esta edición es también un tributo a las víctimas de las lluvias pasadas, un acto para honrar a quienes ya no están y reafirmar el compromiso de reconstrucción. Con más de 400 portadores de tradición, 100 actividades, talleres regionales y miles de visitantes proyectados, el Festival de la Huasteca convierte a Querétaro en un punto de encuentro donde la cultura no solo se celebra: se resguarda, se agradece y se comparte.

