
En Querétaro, la discusión sobre la violencia contra las mujeres dejó de ser un tema de discursos para convertirse en una política respaldada por datos, coordinación y una ruta clara. Así lo planteó el gobernador Mauricio Kuri González al instalar las Sesiones Conjuntas del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y del Sistema para la Igualdad Sustantiva. El mensaje fue directo: ninguna mujer está sola y la protección de su vida y su dignidad es hoy un mandato institucional, no una promesa suelta.
El mandatario subrayó que cada feminicidio es una herida que atraviesa a toda la sociedad y que exige respuestas firmes, legales y humanas. Reconoció que el caso de Amealco marcó un antes y un después al obligar al gobierno a escuchar directamente a las comunidades y diseñar una intervención con dos frentes estratégicos: prevención y atención. Esta experiencia, dijo, se convertirá en una ruta estatal sostenida que ponga a las mujeres en el centro de las decisiones públicas.
Durante la sesión, se presentó el informe de actividades de la Secretaría de las Mujeres, que revela avances estructurales: más de 33 millones de pesos aplicados en acciones contra las violencias, más de 41 mil mujeres atendidas, casi tres mil de ellas por violencia directa y 148 mujeres representadas legalmente de manera gratuita. También destaca la armonización normativa en 14 municipios, miles de funcionarias y funcionarios capacitados en perspectiva de género, y la realización de 32 jornadas comunitarias que acercaron servicios de salud, asesoría jurídica y apoyos sociales a más de seis mil mujeres.
Además, el gobernador fungió como testigo de honor en la firma del Acuerdo de Coordinación para implementar la estrategia “Nu’ju Gąthohû” —“Juntas y juntos florecemos”— en Amealco. Este modelo, construido a partir de diagnósticos en 14 comunidades indígenas, busca desmontar prácticas normalizadas de violencia y desigualdad mediante seis ejes: comunidad, cuidados, autonomía económica, fortalecimiento institucional, formación y enfoque intercultural. La meta es clara: replicar este modelo en más municipios y consolidar una ruta estatal sólida para garantizar una vida libre de violencia en todo Querétaro.

