
Querétaro se encamina a un plebiscito para decidir si se construye o no un teleférico en la zona norte de la ciudad. Consultar a la ciudadanía es, sin duda, un ejercicio sano y necesario para la democracia. El punto que hoy genera debate no es la pregunta, sino el costo: el Instituto Electoral aprobó un ejercicio que superará los 30 millones de pesos solo para definir un “sí” o un “no”.
A ese monto se suman los estudios técnicos de viabilidad anunciados desde el año pasado, también financiados con recursos públicos. La interrogante es inevitable: ¿qué pasa si la ciudadanía decide que no? Más allá de estar a favor o en contra del proyecto, la discusión de fondo es el orden de las decisiones y la lógica del gasto, sobre todo cuando existen mecanismos de participación más económicos que ya se han utilizado en otros municipios. La democracia no solo debe escuchar; también debe ser eficiente, coherente y responsable con el dinero de todas y todos.

