
En política no todas las encuestas dicen lo mismo. Mientras algunas mediciones recientes colocan al PAN a la cabeza en intención de voto rumbo a la elección de gobernador de Querétaro en 2027, la más reciente encuesta de Enkoll pone sobre la mesa otro indicador que suele ser igual de relevante: la percepción que tienen los ciudadanos de los partidos políticos.
Y ahí el escenario cambia.
De acuerdo con el estudio, Morena es el partido con mejor saldo de opinión en el estado. El 52% de los encuestados dice tener una opinión buena o muy buena del partido, frente a un 30% que manifiesta una percepción mala o muy mala, lo que le da un saldo positivo de 22 puntos.
En contraste, el PAN, que ha gobernado Querétaro durante más de dos décadas y actualmente encabeza el gobierno estatal y los principales municipios de la zona metropolitana, registra un fenómeno propio de quienes permanecen largo tiempo en el poder: más opiniones negativas que positivas.
Aunque el 39% de los consultados mantiene una opinión favorable del partido, el 43% expresa una percepción negativa, lo que se traduce en un saldo de -4 puntos.
No significa necesariamente que el PAN vaya perdiendo la elección. Significa algo distinto: la marca comienza a mostrar señales de desgaste.
Es un comportamiento relativamente común en los gobiernos de larga duración. Conforme pasan los años, las decisiones impopulares, los problemas sin resolver y el desgaste natural de ejercer el poder terminan impactando la percepción ciudadana del partido gobernante.
Querétaro no ha estado exento de ello. En los últimos meses la conversación pública se ha centrado en temas como la movilidad, el crecimiento urbano, las inundaciones, los apagones, la presión sobre los servicios públicos y la discusión por el agua. Aunque muchos de esos asuntos involucren competencias compartidas entre distintos órdenes de gobierno, para buena parte de la ciudadanía el costo político suele recaer en quien gobierna.
Del otro lado, Morena juega un papel distinto. Al no cargar con el desgaste del gobierno estatal, mantiene una imagen más favorable entre los encuestados, aun cuando eso no necesariamente se traduzca, por ahora, en una ventaja electoral automática.
La diferencia entre percepción e intención de voto es importante. Un ciudadano puede valorar positivamente a un partido y terminar votando por otro dependiendo de los candidatos, las alianzas o el contexto de la campaña.
Por eso la encuesta de Enkoll complementa otras mediciones recientes más que las contradice. Mientras unas muestran quién encabezaría hoy la competencia electoral, esta revela cómo llegan las marcas partidistas al inicio de la carrera.
También hay otro dato que merece atención: el PRI continúa siendo el partido con peor imagen entre los consultados, con un saldo de -37 puntos, muy por debajo del resto de las fuerzas políticas, mientras Movimiento Ciudadano se mantiene prácticamente en equilibrio.
La elección de 2027 aún está distante y las candidaturas ni siquiera están definidas. Sin embargo, la encuesta deja una señal que difícilmente pasará desapercibida en los cuartos de estrategia de los partidos: el PAN sigue siendo competitivo en las preferencias electorales, pero empieza a pagar el costo político de gobernar; Morena, por el contrario, llega con una marca mejor evaluada, aunque todavía tendrá que demostrar que esa percepción puede convertirse en votos cuando los ciudadanos tengan una boleta frente a ellos.

