
Autorizar algo que quedó pendiente de la administración anterior no exime a un gobierno de investigar si procede, verificar que cumple con la ley y asumir la responsabilidad de lo que firma. No se vale lavarse las manos diciendo que solamente se dio continuidad a un compromiso heredado.
En Huimilpan, el gobierno de Jairo Morales formalizó una concesión por 20 años a Operadora de Agua HL para prestar los servicios de agua potable, drenaje y saneamiento en casi 394 hectáreas de Lagunillas.
El alcalde asegura que su administración no autorizó nuevas concesiones y que únicamente formalizó contratos y compromisos que dejó encaminados el gobierno anterior. Pero la pregunta es inevitable: ¿acaso dar continuidad a un procedimiento significa renunciar a la obligación de revisar su viabilidad?
Hay un dato que exige explicaciones: los 720 mil metros cúbicos anuales que respaldan el proyecto provienen de un título de aprovechamiento originalmente expedido a nombre de una persona física y para uso agrícola. La transmisión de esos derechos y el cambio de uso ante Conagua deben aclararse.
¿Quién está detrás de la empresa? ¿Por qué se le entregó la operación por dos décadas? ¿Se verificó que tuviera garantizados legalmente los derechos de agua antes de formalizar la concesión? ¿Quién responderá si los permisos federales no proceden?
En Nuestra Voz Querétaro vamos a revisar los documentos, reconstruir la ruta de esta concesión y buscar respuestas de las autoridades.
Porque una administración puede heredar expedientes, compromisos y pendientes, pero no puede heredar la responsabilidad de otros para después fingir que no es suya.
El agua compromete el futuro de una comunidad. Veinte años de concesión merecen mucho más que una explicación de trámite.
