Por Rosalba D’Elia | NVQ

En Corregidora, la política pública se acerca a cuatro patas. La campaña “Esteriliza y Protege” es más que un programa veterinario: es una estrategia integral para frenar la sobrepoblación de perros y gatos y, de paso, construir una cultura de responsabilidad hacia quienes dependen de nosotros para vivir.

El dato es contundente: con la cabina móvil del Instituto Municipal del Cuidado Animal (IMCA) se realizan 15 esterilizaciones diarias, a bajo costo, en colonias y comunidades. La meta no es menor: mantener la campaña activa hasta diciembre y recorrer zonas urbanas y rurales con el mismo mensaje, prevenir antes que lamentar.

Los números hablan de impacto social. Un solo perro sin esterilizar puede generar, en seis años, más de 60 mil descendientes; un gato, más de 400 mil. Cada procedimiento quirúrgico significa menos abandono, menos sufrimiento y menos jaurías en la calle. El beneficio no es solo animal: también es de salud pública, pues se reducen riesgos de mordeduras, plagas y zoonosis.

La estrategia “A Paso Firme Dejando Huella” agrupa tres ejes: fomentar adopciones, promover educación y cuidado, y garantizar servicios veterinarios de calidad en campo. No es un lujo, es una necesidad que toca la vida de familias enteras.

La reflexión es clara: cuidar a los animales es también cuidarnos como sociedad. Hoy Corregidora nos recuerda que la empatía no se presume, se practica.