
Por Rosalba D’Elia | NVQ
La convocatoria lanzada el pasado 8 de octubre para solicitar una Audiencia Pública en el municipio de Querétaro —sobre seguridad vial, movilidad sostenible y obra pública— superó abrumadoramente los requisitos: en una semana se reunieron más de cuatro veces el número mínimo de firmas exigido. Aun así, la entrega de esa solicitud permanece bloqueada por trámites internos: el reglamento del órgano encargado no ha sido actualizado, por lo que la Coordinación de Consejos Municipales dice no poder recibirla.
Este no es un detalle menor: la Ley de Participación Ciudadana del Estado de Querétaro reconoce la Audiencia Pública como instrumento ciudadano y fija plazos claros para la recepción y atención de solicitudes.  Cuando una autoridad pone obstáculos administrativos frente a una demanda ampliamente respaldada por la comunidad — y valida por la norma— se debilita la confianza en el sistema y se convierte la participación en un trámite simbólico, no en un derecho real.
Los colectivos involucrados advierten que, de no atenderse mañana la entrega pública prevista en la Casa de Consejos Municipales de El Tepetate, reactivarán medidas de presión. Eso es motivo de reflexión: ¿Qué tan dispuesta está la autoridad municipal a recibir voz ciudadana cuando ésta exige no solo ser escuchada, sino atendida con transparencia? Cuando se posterga sin motivo la sesión necesaria para formalizar una solicitud que ya dio cumplimiento al reglamento, el mensaje es claro: la ciudadanía no es prioridad, la burocracia sí.
No permitamos que la participación sea letra muerta. Exigen que la solicitud sea recibida, revisada y respondida en los plazos que marca la ley.
Participa, comparte este hecho, pregunta en tu municipio si los mecanismos están activados y exige que tu firma cuente y tu voz sea parte real de las decisiones.

