Por Rosalba D’Elia | NVQ

La resolución del Tribunal Electoral del Estado de Querétaro marcó un precedente incómodo y necesario: la sentencia que obliga a ofrecer una disculpa pública a la presidenta municipal de Cadereyta, Astrid Alejandra Ortega Vázquez, no solo alcanzó a dos regidores sancionados, sino que extendió sus efectos a algunos de los medios digitales con mayor audiencia en el estado. No por haber sido parte del procedimiento, aclaró el propio Tribunal, sino por el impacto que tuvieron las expresiones difundidas en sus plataformas.

El dato no es menor. La disculpa deberá realizarse en una rueda de prensa convocada ex profeso y, posteriormente, difundirse durante 74 días naturales en los perfiles oficiales de Facebook de medios que, en conjunto, concentran más de un millón de seguidores. ADN Informativo (390 mil), Voz de la Sierra (327 mil), El Tolimanense (105 mil), Plaza de Armas (91 mil), Quadratín Querétaro (52 mil) y Conecta Semidesierto (13 mil) fueron mencionados explícitamente por el órgano jurisdiccional al justificar la proporcionalidad de la medida.

El mensaje de fondo va más allá del caso concreto. El Tribunal sostuvo que las publicaciones permanecieron disponibles para el público general, amplificando su alcance y potencial daño, por lo que la reparación debía tener una difusión equivalente. No se trató de censura ni de castigo a la prensa, sino de un recordatorio jurídico sobre el peso real que hoy tienen las plataformas digitales en la arena político-electoral y la responsabilidad que implica su uso.

La reflexión es inevitable: en tiempos donde la narrativa política se construye —y se destruye— en redes sociales, la frontera entre la crítica legítima y la vulneración de derechos se vuelve más delgada. Esta sentencia no busca callar voces, pero sí poner límites claros. El llamado es doble: a los actores políticos, a cuidar el discurso; y a los medios, a asumir que el alcance también implica corresponsabilidad. La conversación pública no se empobrece con reglas; se fortalece con ética, contexto y rigor.