En Querétaro, la seguridad empieza a escribirse con reglas claras y resultados medibles. La Comisión de Administración y Procuración de Justicia del Congreso local aprobó institucionalizar la estrategia “Sinergia por Querétaro” dentro de la Ley de Seguridad estatal, es decir, pasar de un modelo operativo a una política pública permanente. No es menor: implica coordinación obligatoria y formal entre corporaciones municipales, estatales, federales y fuerzas armadas, sin depender de coyunturas ni voluntades temporales.

Los datos respaldan la decisión. Durante 2025, con la operación de Sinergia, Querétaro superó los mil 800 cateos, convirtiéndose en la entidad con mayor operatividad del país. Ese incremento se tradujo en una reducción cercana al 30 por ciento en homicidios dolosos, más de 50 vidas que no se perdieron, y una baja similar en delitos patrimoniales con violencia. En un país donde la seguridad suele medirse en promesas, aquí hay números que pesan.

La aprobación legislativa también reconoce algo clave: la seguridad no entiende de colores partidistas. En la misma mesa estuvieron fiscalía, secretarías de seguridad estatal y municipal, Guardia Nacional, Ejército y legisladores de distintas fuerzas políticas. Esa imagen, poco común en otros estados, envía un mensaje de certeza institucional y confianza ciudadana. Cuando las instituciones caminan juntas, el margen para la improvisación se reduce.

A la par, el Congreso dio un paso relevante al derogar el delito de extorsión del Código Penal local para armonizarlo con la Ley General federal. Lejos de debilitar la persecución del delito, la unificación legal fortalece la respuesta del Estado frente a redes de extorsión que hoy operan de manera interestatal y digital. Menos vacíos jurídicos, más capacidad de acción.

La reflexión es inevitable: la paz no se decreta, se construye. Y se construye con coordinación, leyes claras y decisiones que priorizan a las personas por encima de las disputas políticas. La pregunta ahora es si este modelo, que ya muestra resultados, se cuidará y fortalecerá en el tiempo. La seguridad también necesita vigilancia ciudadana.
El llamado es simple: informarse, exigir continuidad y no normalizar la violencia como si fuera parte del paisaje.