
Querétaro cerró 2025 con un dato que no es menor: la Policía Estatal alcanzó el nivel más alto de percepción de confianza de su historia, con un 77.8 por ciento. No se trató de un discurso optimista, sino de un balance respaldado por resultados, presentado por el gobernador Mauricio Kuri González, en un contexto nacional complejo donde la seguridad suele ser la principal preocupación ciudadana.
El dato importó porque habló de algo muy concreto: la vida cotidiana.
Carreteras donde la gente se siente tranquila, ciudades que reciben turismo internacional, inversiones que llegan porque hay orden y certidumbre. La confianza no surgió de la nada; fue resultado de continuidad institucional, finanzas sanas y una estrategia que combinó prevención, sistema penitenciario, procuración de justicia y uso intensivo de tecnología.
El balance operativo confirmó esa percepción. Miles de detenidos puestos a disposición de la Fiscalía, vehículos recuperados, armas retiradas de las calles y una reducción sostenida en delitos patrimoniales y homicidio doloso marcaron el cierre del año. A ello se sumó el fortalecimiento del complejo de seguridad Rhino, con más cámaras, arcos carreteros, drones y centros tácticos que ampliaron la capacidad de respuesta en todo el estado.
El reto, reconocieron las autoridades, se trasladó ahora a delitos como la extorsión virtual y a seguir elevando la percepción ciudadana. Sin embargo, el mensaje fue claro: en Querétaro la seguridad dejó de ser solo una estadística y se convirtió en una experiencia cotidiana que impacta directamente en la calidad de vida.

