Por Rosalba D’Elia | NVQ

En solo un año, El Marqués se colocó en el mapa de los municipios que más invierten en infraestructura con una cifra histórica: 785 millones de pesos para 196 obras. Más allá de los números, lo que está en juego es la vida diaria de miles de familias que hoy cuentan con mejores servicios básicos, vialidades más seguras, espacios deportivos y, sobre todo, infraestructura educativa de calidad.

La construcción de una nueva escuela en La Cañada, con capacidad para 900 alumnos por turno y equipada con aulas, biblioteca, sala de cómputo y canchas deportivas, marca un parteaguas en la educación local. No es un lujo, es una necesidad que responde al crecimiento poblacional y a la urgencia de garantizar oportunidades para la niñez marquesina.

En paralelo, se destinaron más de 79 millones de pesos en infraestructura deportiva, destacando la Unidad Deportiva Paseos del Marqués y el Parque Recreativo en Los Héroes, beneficiando directamente a casi 40 mil habitantes. Espacios que no solo fomentan la activación física, también construyen comunidad y previenen problemáticas sociales.

El reto ambiental tampoco se dejó de lado: con 70 millones invertidos en plantas tratadoras en Calamanda, San Rafael y la ampliación de Saldarriaga, se logrará sanear más de 326 mil metros cúbicos de agua, un paso clave en tiempos donde el cuidado del recurso hídrico es prioridad. Y si hablamos de visión a futuro, el Macroespacio San Pedro La Cañada, con 280 millones para su primera etapa, busca convertirse en un polo cultural, deportivo y económico que reactive la zona y atraiga inversión.

El llamado es claro: obras de esta magnitud deben verse como inversiones sociales, no como adornos políticos. El desafío ahora será mantener la transparencia, la calidad y, sobre todo, asegurar que cada peso invertido se traduzca en bienestar tangible para la gente. Porque gobernar no se mide en discursos, sino en la huella que dejan las obras en la vida de quienes más las necesitan.