El agua y el drenaje, esas necesidades básicas que muchas veces se dan por sentadas, comienzan a ser una realidad digna en comunidades que durante años esperaron ser escuchadas. El presidente municipal de Pedro Escobedo, Beto Nava, encabezó el arranque de la ampliación del drenaje sanitario en La D Chalmita y la rehabilitación de la red de agua potable en Ajuchitlancito, dos obras que representan mucho más que infraestructura: significan salud, bienestar y justicia social para decenas de familias.

Durante el evento, el alcalde subrayó que estas acciones responden a una política pública con sentido humano, que pone al centro las verdaderas necesidades de la población. “Cada peso que invertimos tiene rostro y propósito”, dijo, al destacar que antes de concluir el año se pondrán en marcha ocho obras más en distintas localidades del municipio.

En Ajuchitlancito, los rostros de las y los vecinos reflejaban alivio y esperanza. “Por años fuimos olvidados”, expresó Jessica Crispín Cárdenas, integrante del comité de obra, quien agradeció que por fin una administración volteara a ver su comunidad.

Estas intervenciones forman parte del ejercicio responsable y transparente del presupuesto municipal, orientado a fortalecer la infraestructura básica y a construir un Pedro Escobedo más ordenado, equitativo y saludable, donde los servicios básicos no sean un privilegio, sino un derecho garantizado.