
Por Rosalba D’Elia | NVQ
La más reciente encuesta de Demoscopia Digital, levantada en diciembre de 2025 rumbo a la elección de gobernador en 2027, confirma un escenario que, aunque estable en la superficie, comienza a mostrar señales de movimiento en el fondo: el crecimiento sostenido de los indecisos.
En el corte de diciembre, el PAN encabeza las preferencias electorales con 37.9 por ciento, seguido de Morena con 28.6 por ciento. A distancia aparecen Movimiento Ciudadano con 4.1 por ciento, el PRI con 3.9 por ciento, el PVEM con 3.2 por ciento y el PT con 1.5 por ciento. Sin embargo, el tercer lugar real no está en los partidos minoritarios, sino en quienes aún no saben por quién votar.
El rubro de “Aún no decide” alcanza en diciembre el 16.2 por ciento, su nivel más alto desde julio, cuando se ubicó en 17.7 por ciento. El dato contrasta de manera directa con noviembre, mes en el que los indecisos habían caído hasta 9.1 por ciento. Es decir, en solo un mes, el porcentaje de personas sin preferencia electoral prácticamente se duplicó.
La lectura mes a mes refuerza esta tendencia. Mientras PAN y Morena se mantienen relativamente estables —con ligeras variaciones que no alteran el orden—, el bloque de indecisos se comporta como un termómetro del ánimo ciudadano: sube cuando el discurso político no conecta, cuando no hay claridad en los proyectos o cuando las candidaturas aún no logran generar identificación.
En términos políticos, este crecimiento no es menor. Un 16 por ciento del electorado sin definición, a poco más de un año del proceso electoral, representa un margen suficiente para modificar escenarios, cerrar brechas o, incluso, redefinir la competencia. No es voto duro, tampoco rechazo abierto: es expectativa, distancia y, en muchos casos, hartazgo.
La encuesta también deja ver que ningún partido está capitalizando plenamente ese espacio. Movimiento Ciudadano, PRI y PVEM se mantienen en rangos bajos y sin crecimiento significativo, lo que sugiere que el electorado indeciso no está migrando hacia opciones emergentes, sino que permanece en pausa.
Rumbo a 2027, el mensaje es claro: hoy, la elección no solo se disputa entre el primero y el segundo lugar. Se disputa, sobre todo, en ese segmento que todavía no compra el relato de nadie. Y ese, como suele ocurrir, será el voto más caro y más difícil de conquistar.

