El 2027 parece lejano, pero en Querétaro la elección ya se siente en el aire.
PAN y Morena mueven sus piezas, se publican encuestas con resultados que marcan ventaja azul, pero también se encienden dudas sobre procesos internos y liderazgos reales.

Mientras Felifer Macías encabeza las preferencias en el PAN y Santiago Nieto en Morena, el debate va más allá de los números: ¿seguirá el PAN lo que dicen las encuestas o impondrá su línea interna? ¿Tendrá Morena un perfil con fuerza territorial o seguirá apostando a la expectativa?

En paralelo, hay un fenómeno que no podemos ignorar: la simulación digital. Políticos que brillan en Instagram, pero se desdibujan en la vida real. La política de likes no reemplaza la política de hechos. Y mientras tanto, miles de queretanos siguen fuera de la digitalización que presume eficiencia, pero margina silenciosamente a quienes no tienen internet, apps o códigos QR.

La pregunta es clara: ¿qué tipo de liderazgos vamos a exigir? Querétaro necesita empatía, procesos democráticos sin dedazos, agendas incluyentes y acciones que transformen vidas, no historias.