
Por Rosalba D’Elia | NVQ
En el segundo día de comparecencias en la LXI Legislatura, las secretarías de la Mujer y de Desarrollo Social expusieron cifras y programas que pintan un Querétaro con avances tangibles en la protección de las mujeres y la reducción de la pobreza. Sonia Rocha Acosta informó que más de 161 mil mujeres han recibido atención en lo que va de la administración, con 80 mil servicios especializados en el último año. El refugio Nu’ju, único en su tipo en el estado, ha salvado la vida de 91 mujeres víctimas de violencia extrema. Datos que muestran estructura, inversión y voluntad política.
Por su parte, Luis Bernardo Nava destacó que 122 mil 796 personas dejaron atrás la pobreza en Querétaro y 14 mil 256 superaron la pobreza extrema en los últimos dos años. La reducción de la pobreza extrema en un 59% es un indicador histórico. Programas como Contigo en tu mesa, los clubes del adulto mayor, la Tarjeta Contigo y el transporte escolar gratuito han tocado la vida de miles de familias.
Los números están ahí, pero la reflexión es inevitable: ¿cómo se traduce este impacto en la vida diaria de quienes aún no sienten el cambio? Detrás de las cifras siguen existiendo mujeres que viven violencia, familias que no tienen lo básico y jóvenes que ven truncados sus sueños. Que los avances no se queden en comparecencias: el reto es que lleguen al barrio, al campo y a la casa donde más se necesita.
El llamado es claro: la política social y de género debe ser permanente, cercana y medible no solo en estadísticas, sino en dignidad recuperada. Querétaro tiene avances para presumir, sí, pero también deudas que no pueden esperar. Que la glosa no sea un acto de rendición de cuentas únicamente, sino el inicio de un diálogo real con la ciudadanía.

