Este 9 de junio, el Frente por Querétaro alzó la voz de cientos de miles de ciudadanos hartos de vivir la autopista como una condena diaria. La Autopista 57 no solo está colapsada: es un foco constante de peligro, pérdida y desgaste. La indiferencia gubernamental se ha vuelto cómplice del caos. Y hoy, se les plantaron de frente.

Encabezados por Francisco Perrusquía, integrantes del Frente se presentaron en la Secretaría de Gobernación en Querétaro para exigir, ya sin rodeos, que la nueva etapa de obras no comience hasta que se resuelvan los estragos acumulados por más de seis años de mala planeación. El secretario Samuel Mena dio su ya conocida respuesta institucional: “estamos trabajando”. Pero la respuesta del pueblo fue clara y directa: “Querétaro ya no quiere discursos, quiere soluciones.”

La propuesta del Frente es concreta y responsable. Exigen participación ciudadana en las decisiones, desvío obligatorio del tráfico pesado, coordinación efectiva de seguridad vial y un carril provisional de emergencia. No es un capricho: es sentido común y supervivencia. La 57 no distingue clases sociales, ni colores partidistas: afecta a quien trabaja, a quien estudia, a quien transporta, a quien cuida.

Lo urgente es claro: que esta lucha ciudadana no se minimice ni se diluya en promesas. Porque cuando los gobiernos ignoran a su gente, es deber de la sociedad alzar la voz con más fuerza. Esta no es una queja aislada, es un grito colectivo de dignidad. Querétaro merece un sistema vial digno y seguro. Y si el gobierno no responde, la ciudadanía está lista para presionar hasta que lo haga.