
En Querétaro hay presidentes municipales que no se quedan en el escritorio, y Chepe Guerrero es uno de ellos. El alcalde de Corregidora recorrió a pie las calles de El Jaral y la colonia Emiliano Zapata, no para tomarse la foto, sino para supervisar de primera mano que las obras de urbanización sí se estén haciendo como se prometió: con calidad, con sentido común y con enfoque en las personas.
Porque cuando se habla de urbanización, no hablamos solo de empedrados y banquetas. Hablamos de dignidad. De niños que ya no caminarán por calles de tierra hasta la escuela, de mujeres que llegarán más seguras a casa, de adultos mayores que podrán moverse con más confianza. Hablamos de ciudadanía en serio, no de adornos para el informe.
Los vecinos lo habían dicho una y otra vez: “Queremos calles dignas, no promesas”. Hoy esa petición se materializa en más de 200 metros de empedrado, banquetas, rampas, señalización y vialidades que conectan con seguridad y justicia. Esas obras no se ven en espectaculares, se sienten en las rodillas de quien camina todos los días para llevar a sus hijos al kínder o para tomar el camión al trabajo.
Y sí, el progreso empieza por lo básico. Chepe lo dijo sin rodeos: “Cuando mejoramos una calle, transformamos la vida de las personas”. Ojalá más gobiernos entendieran que escuchar, caminar el territorio y cumplir, no deberían ser la excepción, sino la regla. Porque no se trata solo de cemento, se trata de comunidad, seguridad y esperanza. Y eso, en tiempos como estos, vale oro.

