
El dren Peñuelas volvió al centro de la conversación pública después de que una sección de la obra presentara un hundimiento. La estructura de cimbra y apuntalamiento cedió y trabajadores tuvieron que retirar concreto de la zona afectada. El Municipio de Querétaro rechazó que se trate de un colapso general y calificó como desinformación los videos que circularon en redes. Hasta ahí, dos versiones. Pero hay un hecho que nadie puede borrar: la falla ocurrió y fue constatada en el lugar.
El alcalde Frlifer Macías respondió que la obra está “en tiempo y forma” y que fue diseñada para ejecutarse durante la temporada de lluvias, lo que implica realizar limpieza y reparaciones cuando sea necesario. Armando Rivera, de Movimiento Ciudadano, salió a cuestionar esa explicación y sostuvo que el problema revela fallas de supervisión y planeación. La crítica puede ser política, sí; pero la discusión técnica es mucho más sencilla: una obra de infraestructura pluvial de más de 209 millones de pesos tiene que poder explicar con documentos qué falló, por qué falló y quién absorberá el costo de corregirlo.
Y aquí aparece la frase que merece lupa: “obra diseñada para construirse en temporada de lluvias”. Porque una cosa es que un proyecto contemple trabajar durante la temporada húmeda y otra muy distinta que cualquier daño ocurrido durante una lluvia pueda presentarse como parte normal de la obra. Si una estructura provisional no soporta las condiciones previstas, la ciudadanía tiene derecho a conocer el dictamen técnico, las responsabilidades contractuales y si la reparación tendrá o no un costo adicional para el erario.
Además, el “tiempo y forma” tampoco debería ser una frase política, sino un dato verificable. El proyecto originalmente contemplaba alrededor de 15 meses de ejecución y el Municipio sostiene ahora que podría terminarse en menos de 12. Mientras tanto, vecinos han reportado afectaciones y dificultades en la zona durante las lluvias. La pregunta no es quién gana la discusión; la pregunta es mucho más útil para los ciudadanos: ¿qué dice el proyecto ejecutivo, qué dicen los supervisores de obra y qué garantías existen para que los errores de construcción no los paguemos nosotros?
Porque en una obra pública el concreto puede repararse. El presupuesto también “puede reponerse”. Lo que no debería repararse después es la confianza de una ciudadanía que lleva meses escuchando fechas, explicaciones.

