Por Rosalba D’Elia | NVQ

En un momento en que las lluvias han provocado estragos en Corregidora, el alcalde Chepe Guerrero decidió hacer algo fuera de lo común: cancelar su esperado Encuentro Ciudadano por el Primer Informe y redirigir esos recursos a donde realmente importan. Según lo divulgado, el tradicional evento será sustituido por una sesión solemne de Cabildo el 13 de septiembre, mientras que el presupuesto destinado irá a aliviar la emergencia —ayudando con viviendas, prevención de inundaciones y atención inmediata a las familias afectadas. 

Esto va más allá de una decisión coyuntural: es una apuesta por la austeridad y la responsabilidad pública. Guerrero anunció tres líneas claras de acción: aplicar medidas de ahorro y freno al gasto superfluo, redirigir el presupuesto hacia obras de seguridad y prevención, e impulsar una administración eficiente que priorice seguridad y bienestar ciudadano.

Es un mensaje político y social con impacto real: en un entorno marcado por la fragilidad climática, no son los eventos llenos de discursos quienes construyen confianza, sino las acciones que bare junto al territorio. Estas lluvias demostraron que el liderazgo se mide en respaldo tangible, no en protocolo o pompa.

La reflexión queda clara: cuando los gobiernos ponen a las personas antes de las ceremonias, transforman la legitimidad. Ahora la pregunta que queda en el aire es si este acto de austeridad se convertirá en una práctica sostenida o será un gesto aislado. Porque al final, hacer política en la lluvia es construir futuro con raíces reales.