Por Rosalba D’Elia | NVQ

La música es un reflejo social y también una herramienta poderosa que puede construir o destruir. Por ello, el avance en Querétaro del Reglamento Municipal que prohíbe expresiones musicales que hagan apología del delito o inciten a la violencia en eventos públicos no es menor: es una apuesta directa por defender la paz y la sana convivencia.

Hasta ahora, 5 municipios —Querétaro, San Juan del Río, Ezequiel Montes, Colón y Jalpan de Serra— ya publicaron en La Sombra de Arteaga su reglamento. Otros 6 —El Marqués, Pinal de Amoles, Huimilpan, Peñamiller, Tequisquiapan y Corregidora— se encuentran en proceso, y el resto lo ha turnado a Cabildo para su análisis. Este esfuerzo coordinado entre ayuntamientos y el Gobierno del Estado marca un precedente en el país.

Los datos son claros: Querétaro ocupa uno de los primeros lugares nacionales en percepción de seguridad, de acuerdo con el INEGI. Y esa tranquilidad no se defiende sola, se construye desde la educación, la cultura y también desde los mensajes que consumimos todos los días.

Aquí hay una reflexión importante: ¿qué dejamos que escuchen nuestras niñas, niños y jóvenes en espacios públicos? ¿Queremos que normalicen la violencia, el narcotráfico y el desprecio por la vida? O apostamos por una cultura que dignifique, que inspire y que refuerce valores comunitarios.

Hoy Querétaro decide tomar partido por la segunda opción. Y si bien esta medida generará debate, el llamado es claro: sociedad y gobierno deben caminar juntos para blindar la paz. Porque vivir en armonía no es solo responsabilidad de las autoridades, también es un compromiso de todos.