Querétaro cumple 494 años y la ciudad se prepara para una semana intensa de música, historia, teatro, cultura popular y memorias compartidas. Más de 500 artistas, desde trovadores hasta bandas sinfónicas, llenarán nuestras plazas, calles y teatros con talento y corazón del 21 al 27 de julio. Todo, con acceso gratuito. Un gesto que, hay que decirlo, debería ser norma, no excepción.

Detrás de esta programación rica en contenido y arraigo, hay un mensaje claro: la cultura es un derecho, no un lujo. Que estos eventos sean gratuitos es más que un dato bonito: es un acto de justicia para las y los queretanos que normalmente no pueden pagar un boleto para entrar al teatro o asistir a un buen concierto. Que la cultura salga del recinto y camine por la calle, es una victoria ciudadana que debe repetirse más seguido, no solo en aniversarios.

Destacan puestas en escena como “Encuentro de dos mundos: Querétaro 1531”, que revive la fundación de la ciudad desde una mirada crítica; y propuestas infantiles como “Lelé y la leyenda del Sangremal” o “María y la Ferrovija”, que siembran historia y arte desde la niñez. ¡Así se construye comunidad! A eso súmenle los conciertos en Plaza Fundadores con Kabah, Edith Márquez y Mi Banda el Mexicano, porque también se vale bailar y cantar a todo pulmón.

Eso sí: que no se nos olvide que la cultura también es resistencia. Y que esta semana de fiesta sirva para recordarnos que el arte puede sanar, educar y unir. Pero sobre todo, puede transformar. Ojalá celebremos no solo con aplausos, sino con compromiso de seguir haciendo de Querétaro un lugar donde el acceso a la cultura sea permanente, libre y para todas y todos.