
Los informes de gobierno deberían ser un ejercicio de rendición de cuentas y no un espacio para la promoción o defensa de los resultados del partido en el poder.
La pregunta cobra relevancia cuando los legisladores pertenecen al mismo instituto político que gobierna, pues su responsabilidad no termina en respaldar a su partido: también implica revisar, cuestionar y fiscalizar el ejercicio del gobierno.
La investigadora Xóchitl Arango Morales ha señalado que los legisladores deben responder a la ciudadanía a la que representan y no únicamente a sus partidos políticos.
Más allá de colores partidistas —Morena, PAN, PRI, Verde o cualquier otro—, el principio debería ser el mismo: los diputados fueron electos por los ciudadanos y tienen la responsabilidad de rendirles cuentas.
La discusión, entonces, no es quién gobierna, sino quién está dispuesto a vigilar realmente al poder cuando el poder pertenece a los suyos.

