Por Rosalba D’Elia | NVQ

La propuesta de dividir Santa Rosa Jáuregui para crear una nueva delegación administrativa ha generado polémica, pero detrás de la aparente justificación técnica se perciben intereses políticos claros. Con más de 150 mil habitantes, la delegación no es la más grande del municipio; Epigmenio González y Félix Osores superan los 200 mil habitantes, y serían candidatos mucho más lógicos para redistribuir, si el objetivo fuera realmente mejorar la atención ciudadana.

El presidente municipal Felipe Macías Olvera afirma que la medida es administrativa y no política, y señala que Santa Rosa Jáuregui recibe inversión histórica en infraestructura y servicios públicos. Sin embargo, la división de la delegación en un momento clave genera dudas: lejos de priorizar a los habitantes, parece un intento de debilitar la identidad y autonomía de la zona para frenar cualquier aspiración futura de convertirse en municipio.

La reflexión es clara: la ciudadanía debe mirar más allá de los discursos oficiales y analizar los hechos. Redistribuir delegaciones con mayor población sí sería una medida coherente para mejorar la atención ciudadana; dividir Santa Rosa Jáuregui, por el contrario, no tiene sentido técnico y parece responder a intereses de control político.

Es momento de exigir transparencia y claridad: la administración debe priorizar a la gente y no usar la estructura administrativa como estrategia política. Participar, informarse y cuestionar estas decisiones es clave para que Santa Rosa Jáuregui y todo Querétaro avancen con justicia y equidad.