
En tiempos donde el planeta nos pide acciones concretas —no discursos bonitos—, Querétaro da una cátedra de responsabilidad ambiental desde el corazón de su ruta más emblemática: el vino. Esta semana, Sala Vivé by Freixenet México recibió la Certificación de Sustentabilidad ISO 14001, un logro con aroma a futuro y sabor a compromiso.
La distinción, otorgada por TÜV Austria, reconoce la implementación de un sistema de gestión ambiental serio y eficaz, que no solo optimiza procesos y reduce el impacto ecológico, sino que pone en alto que en Querétaro no solo se fermentan uvas… también se cultivan principios.
El reconocimiento fue celebrado por el director de Promoción Turística de SECTUR, Rodrigo Ibarra Lozano, quien dejó claro que esta certificación es un orgullo para toda la región vitivinícola queretana: “En Querétaro no solo hacemos buen vino, también lo hacemos con responsabilidad”. Y tiene razón. Esta tierra no solo se bebe, se preserva.
Pero más allá del diploma, lo que hay detrás es voluntad: Lluis Raventós Llopart, director de Sala Vivé, explicó que no hay calidad si no hay conciencia. Reutilización de agua, manejo cuidadoso de los viñedos, reducción de residuos… todo esto no es marketing, es ética empresarial en acción.
Y mientras el turismo enológico sigue atrayendo a más de un millón de visitantes al año, este tipo de esfuerzos aseguran que sigamos brindando, sí, pero con responsabilidad y por un planeta más vivo.

