Por Rosalba D’Elia | NVQ

En la rueda de prensa de Morena, con el secretario del partido, Alex Pérez y diputados de la 4T, a propósito de lo que sucedió este martes pasado en la sesión de pleno, se habló de “lucha vs imposición”, se recurrió al relato histórico de fraude electoral desde 2005 con AMLO, se anunció que defenderán la democracia porque son mayoría en el Congreso queretano. El coordinador de Morena, Edgar Inzunza exigió que el diputado Gerardo Ángeles convoque a reanudar la sesión; la diputada Claudia Díaz advirtió que de quedarse sin sesión sería caer en una ilegalidad, y Maximiano Pérez apuntó que no hay acuerdo político que rebase el decreto nombró esta Mesa Directiva actual , así que sí o sí deberían estar sesionándolo este 1 de octubre que concluyen sus funciones. Por su parte Sinuhe Piedragil calificó de cinismo que acusen a Morena de antidemócratas mientras en los videos la bancada de PAN es quien sustrae la urna con los votos; Incluso se llamó a que el Oficial Mayor sea relevado del puesto por la supuesta manipulación del recinto.

No es solo un choque de discursos, es un síntoma de que la política local se ha vuelto espectáculo antes que servicio. Ayer, el Congreso de Querétaro fue escenario de jaloneos, evacuaciones y tensión ante la votación fallida por la Mesa Directiva.  La urna con los votos fue retirada del salón de pleno por el coordinador del PAN, Guillermo Vega. Lo denunció Morena y está el video.

Si un proyecto como El Batán quedó varado por falta de consenso técnico-político, ¿qué esperar de una sesión legislativa en que los protagonistas buscan mostrar fuerza más que acuerdo? Las acusaciones cruzadas solo refuerzan una desconfianza ciudadana latente. Las y los ciudadanos no entienden dimes y diretes: quieren servicios, agua, infraestructura, oportunidades. No quieren votar por quien grita más fuerte ni por quien manipula urnas.

Querétaro necesita políticos que asuman que el poder no es truco ni espectáculo, sino responsabilidad. Que las urnas no se lleven en el bolsillo ni sobre la mesa. Que la convocatoria no se retrase al convenir intereses. Que si Morena quiere mayoría, que no use la fuerza para imponer la mesa: que genere confianza con acuerdos claros y publicados. Y que el PAN deje de reaccionar como oposición desesperada: que negocie propuestas reales. Porque los ciudadanos no volverán a creer en partidos que solo demuestran quién es “más fregón” y no quién resuelve mejor.