En septiembre de 2016 nació el Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y el Estado Laico. No surgió por decreto, sino —como recuerda Walter López— por una urgencia: frente a las iniciativas para reconocer el matrimonio igualitario, la identidad de género y la adopción homoparental, también crecía una ola de desinformación y odio.

A diez años de distancia, tres de las causas que marcaron su origen tienen avances concretos. El matrimonio igualitario se reconoció en Querétaro en 2021; en 2023 se prohibieron las llamadas terapias de conversión, y la legislación para permitir el cambio de identidad de género por la vía administrativa se encuentra en su etapa final.

Pero la historia del Frente no se limita al Congreso. Durante la pandemia participó en la creación de un albergue en Alcanfores para personas en situación de calle y, desde 2025, impulsa un centro de cuidados incluyente y con enfoque arcoíris en San Francisquito. También llevó sus causas al terreno electoral, buscando que los derechos humanos formaran parte de los compromisos públicos de quienes aspiran a gobernar.

En su videocolumna para Nuestra Voz Querétaro, Walter López hace un recuento de estos diez años y de una idea que vale la pena mirar más allá de las causas que defiende el Frente: los cambios sociales no aparecen solos. Se construyen cuando la ciudadanía se organiza, insiste y convierte la solidaridad en acciones concretas. Este noviembre, el Frente celebrará una década de trabajo y conquistas.