Por Rosalba D’Elia | NVQ

El IV Informe de Gobierno del Ejecutivo estatal llegó al Congreso envuelto en formalidad solemne, pero se convirtió en una radiografía política donde el contraste de discursos fue tan evidente como el pulso que late en las calles de Querétaro.

Mientras el PAN defendió con cifras el crecimiento económico, la reducción de pobreza y los proyectos de movilidad como el Qrobús —que presume la tarifa más baja del país—, desde la oposición se señaló con fuerza lo que la publicidad oficial no logra ocultar: desigualdad social, crisis hídrica, inseguridad y un modelo de desarrollo que privilegia la vitrina antes que la raíz.

El diputado de la 4T, Ulises Gómez, fue categórico: “la verdad siempre se mide en la calle”. Recordó que la obra de 5 de febrero costó más de 8 mil millones y no resolvió la movilidad, que el proyecto de El Batán parecía más negocio que solución al agua, y que el gasto en comunicación social supera la capacidad de dar respuestas reales. Su señalamiento fue claro: el PAN gobierna con apariencia y confrontación, no con escucha ni inclusión.

Desde el PT, Claudia Díaz Gayou puso el acento en lo que viven las familias “ahorcadas” por la falta de ingresos y el acceso desigual a vivienda y salud. Y sentenció: el verdadero informe es el que se palpa en los barrios, no el que se imprime en documentos. Movimiento Ciudadano, con Teresita Calzada, reconoció aciertos en protección civil, mientras que el Verde insistió en que el desarrollo industrial debe caminar de la mano de la sustentabilidad. El PRI, por su parte, intentó mostrarse como árbitro moderado, pidiendo eficiencia y acuerdos.

El contraste fue inevitable: el PAN, en voz de Mauricio Cárdenas, defendió que Querétaro es ejemplo nacional de crecimiento y escucha ciudadana. Pero más allá del optimismo oficialista, lo cierto es que las cifras de rezago social, la percepción creciente de inseguridad, los jóvenes desaparecidos y las comunidades sin agua exhiben un desfase doloroso entre discurso y realidad.

El Congreso se convirtió en espejo. Cada bancada mostró su narrativa: unos celebrando logros, otros denunciando omisiones. Lo que queda claro es que Querétaro necesita menos propaganda y más soluciones palpables. Porque al final, como bien se dijo en tribuna, el verdadero informe no se mide en aplausos dentro del recinto legislativo, sino en la vida diaria de quienes esperan resultados concretos.

👉 El reto es claro: pasar de las palabras al cambio real. La ciudadanía no vive de discursos ni de cifras, vive de realidades.