
Por Rosalba D’Elia | NVQ
En un momento en el que la desconfianza hacia los políticos crece, Querétaro da un paso distinto: institucionaliza el trabajo colectivo con la instalación del Consejo Estatal para el Fomento de las Organizaciones de la Sociedad Civil, respaldado por más de 750 consejeros ciudadanos. Esta no es una cifra menor, es un movimiento que busca colocar al ciudadano en el centro de la toma de decisiones.
El gobernador Mauricio Kuri González fue claro: la competitividad y la ventaja de Querétaro no está únicamente en su economía, sino en la capacidad de sus habitantes para organizarse, ser empáticos y sumar esfuerzos. Y no exagera: las OSC en Querétaro han sido clave en temas como atención a la niñez, mujeres, adultos mayores, medio ambiente y derechos humanos, destinando lo más valioso que tenemos: tiempo y compromiso.
La creación de este Consejo no es un regalo político, sino la respuesta a más de 10 años de trabajo y exigencia de la sociedad civil organizada, que pedía certeza, reglas claras y una Ley de Fomento que finalmente se concretó en 2022. Hoy, esas voces encuentran un cauce para influir directamente en decisiones que impactan a comunidades vulnerables.
La reflexión es directa: ¿qué tanto estamos dispuestos como ciudadanía a involucrarnos en el rumbo del estado? Porque ni el gobierno puede solo, ni la sociedad aislada logra transformaciones profundas. El reto es mantener viva la corresponsabilidad: que la fuerza de Querétaro no se mida por lo que hacen los políticos, sino por lo que construimos juntos.

