Rosalba D’Elia | NVQ

Felifer Macías, el alcalde de la capital rindió su primer informe de gobierno y lo hizo bajo una premisa clara: gobernar con cercanía y resultados visibles. Las cifras acompañan su discurso: 2.9 millones de traslados gratuitos en transporte comunitario, 147 escrituras entregadas que benefician a más de 14 mil habitantes, 3 mil 500 calentadores solares instalados, 15 mil árboles plantados y 22 mil empleos formales generados en un año. La dimensión de estos números retrata un esfuerzo institucional que busca responder al crecimiento acelerado de la capital.

Uno de los ejes más visibles es la movilidad. El transporte gratuito en Santa Rosa Jáuregui y Carrillo, junto con las nuevas ciclovías y rutas nocturnas, no solo son medidas funcionales: son también símbolos de equidad territorial en una ciudad donde la periferia suele quedar olvidada. Aquí hay un beneficio real, palpable, en historias de estudiantes, trabajadores y familias que ahora llegan a sus destinos sin gastar un peso.

En lo social, destacan las 12 mil personas beneficiarias de la tarjeta El Extra, las becas internacionales Vive y el primer censo de personas con autismo en el municipio. Estas acciones no solo atienden necesidades inmediatas, sino que abren nuevas posibilidades de inclusión. A esto se suma el empuje en cultura con festivales itinerantes y en deporte con la rehabilitación de más de 80 canchas. La narrativa es clara: Querétaro no solo construye infraestructura, también invierte en cohesión social.

La seguridad, con la Guardia Cívica como modelo preventivo, aparece como el gran reto. Y aunque se reporta una disminución del 20% en percepción de inseguridad y delitos, la ciudadanía sabe que la confianza en las calles se mide más allá de las cifras. El reto será mantener esa tendencia y consolidar un modelo que dependa menos de patrullas y más de vínculos comunitarios.

El primer informe deja ver un Querétaro que quiere diferenciarse: más orden, más cercanía y más innovación. Sin embargo, la reflexión final es inevitable: los números convencen, pero el verdadero éxito se medirá en la vida cotidiana de quienes esperan que esta “nueva forma de gobernar” no sea solo un eslogan, sino una experiencia que transforme barrios, colonias y familias enteras.